lunes, 20 de agosto de 2012

See you tomorrow

Escribir siempre me ha ayudado. Cuando estaba triste, tenía el corazón roto, estaba enfadada o molesta, siempre he tecleado para intentar evadirme de mis problemas. Pero esta vez no es igual, porque en esta ocasión no se trata de un problema que pueda solucionar u olvidar, no se trata de pasar página ni de perdonar, y eso es lo más duro.
Dicen que hay muchos tipos de tristeza, muchos tipos de añoranza, muchos tipos de todo. Y que cierto es, porque lo que siento ahora no se asemeja a nada que haya podido sentir antes. Al cerrar los ojos, al escuchar música, al escribir, solo hay una cosa que me venga a la cabeza: tú.
Casi te pierdo y solo puedo decir que el corazón me duele tanto como te dolerá a ti el tuyo aunque de una forma mucho menos literal claro.Sé que un día tendrás que marcharte, que no puedes quedarte conmigo para toda la vida pero aún no ha llegado la hora de decir adiós, eso tenlo por seguro.
Hoy ha sido uno de esos días que morirías por borrar de tu cabeza, pero que sabes que jamás se irán de ahí. Quizás sea mejor así porque de esa forma podré recordarte que eres la mitad de mi, el cincuenta por ciento de mi ser, que sin ti me quedo en nada. Quizás sea mejor así porque sostendré tu mano con mayor fuerza que antes y mis besos serán mucho más profundos, más reales. Quizás sea mejor así porque podré recordarte que debes seguir a mi lado ya que sin ti la mitad de mi alma se desvanece.
Dicen que las mejores promesas son aquellas que no puedes cumplir, puede que por eso mismo me prometiera a mi misma no volver a llorar.

Y una última cosa, pero la más importante de todas: TE QUIERO

miércoles, 4 de julio de 2012

Timing

El destino jamás es justo. Estás atrapado en una corriente mucho más fuerte de lo que tú eres. Intentas nadar contracorriente, respirar hondo, pero no puedes hacer nada, te lleva sin más, como si fueras un simple trozo de papel, un pedazo de cristal frágil, fácil de romper. Y todos sabemos que aquello que se rompe nunca vuelve a estar como antes.


Sí, el destino siempre tiene la última palabra y decide que tu vida se ha vuelto aburrida, decide ponerle un poco de emoción y tu solo puedes tirarte de los pelos. Porque sientes como nunca antes lo habías hecho y sufres de tal manera que te preguntas si algún día pasará. Y pasará, pero para eso aún queda mucho tiempo.


El destino ha escrito tu historia y tú, lejos de saber que te ocurrirá solo puedes encogerte de hombros, respirar hondo y seguir nadando. No sabes hacia dónde y no tienes ni idea de cómo sabrás si has llegado, pero nadas. Porque nadar es lo único que puedes hacer.


Te has repetido a ti misma unas miles de veces que dejes de pensarlo, que no intentes hacer planes porque siempre salen mal, pero no puedes evitarlo, el plan B es lo único a lo que puedes aferrarte. Un pequeño flotador que no sirve de nada cuando el mar esta azotado por tormenta, como lo está ahora. Pero, es un flotador, de esos que dicen que salvan la vida, y aunque sepas que la tuya ya está más que perdida lo coges con todas tus fuerzas. Y te das cuenta de que ese salvador ya estaba cogido, que alguien más lo agarra al igual que tú. Pero ese no es el tipo de cosas que puedas compartir.


De nuevo la vida te ha puesto en una situación difícil. Te ha vuelto la cabeza un lío, te ha dejado desordenada y patas arriba el alma y encima tira de la única cosa a la que quieres sujetarte. Ya no puedes ni sufrir sola, ni sufrir solo por ti. Ahora hay alguien más de quien preocuparse. Pero la situación requiere medidas drásticas y ya tienes bastante con lo tuyo, así que haces lo que toda persona haría para sobrevivir: tirar más fuerte.


Y de nuevo nadas, sin dirección, como antes, pero ahora con tu dolor y el del resto del mundo en el pecho, con la angustia de saber que puede que alguien se este ahogando por tu culpa y que de salvarlo serías tú quien se ahogaría. Sigues nadando mientras ves como lo imposible ocurre y te preguntas si algún día saldrá el sol. Todos dicen que en algún momento sale, pero yo, por ahora, no lo veo por ninguna parte.


Sí, efectivamente el destino es una mierda, y te hace todo tipo de jugarretas pero sabes que así te harás más fuerte, que todo esto servirá para algo algún día. Por ahora solo sirve para dejarte sola y herida, pero quizás en un mañana lejano... Definitivamente, solo quizás.


El agua te llega por el cuello y sube a cada instante, pero tú luchas. Luchas contra ella y sabes que te ahogarás no sólo tú sino también aquellos a quienes tratas de salvar. Así que sigues nadando, intentando seguirla, dejándote llevar a regañadientes porque es tú única posibilidad de sobrevivir. 


Ya no se trata de arreglar lo roto, que es imposible, sino de esperar que los daños no sean tan graves que nada quede al final. Después, recogerás los pedazos y sabrás que sí fue para tanto, y dirás que nunca más, pero te recuerdo que eso no eres tú quien lo decide, no. Porque no eres dueño y señor de nada, porque no puedes controlar lo que pasa a tu alrededor por mucho que lo intentes. Porque la vida siempre te dejará con la boca abierta por mucho que creas haberlo visto todo. Aún nos queda mucho por vivir, pero para eso debo sobrevivir primero.

viernes, 9 de marzo de 2012

No words

Tomó aire y caminó. Su paso era lento, pausado, pero seguro. No sabía cómo lo diría, no estaba seguro de que aquel fuera el momento, ni siquiera conocía la reacción que ella tendría; pero, que demonios, tenía que hacerlo.

Continuó avanzando y justo cuando llegó a su lado su corazón comenzó a acelerarse.

- Hola

- Matt, ¿ocurre algo?

- Verás, todo ha ido muy rápido. Te juro que de haberlo sabido hubiera hecho algo para evitarlo, pero no pude. Dejé de mirar un momento y ya lo había perdido.

- ¿Qué? No te entiendo, ¿de qué hablas?

- Yo no quería que ocurriera. No fue mi culpa. Tienes que creerme.

- ¿Creer qué? Por el amor de Dios, ¡dime qué ocurre! ¿Por qué me han hecho venir hasta aquí? ¿Qué ha pasado?- el chico tomó asiento y miró al suelo mientras le relataba lo ocurrido a su amiga, la novia de su mejor amigo.

- Estábamos juntos, cada uno a su ritmo, en nuestras motos. Teníamos el viaje completamente planeado, tú lo sabes. Él estaba tan ilusionado.

"¿Cuántas veces le dije que no corriera? Pero le encantaba acelerar montado en dos ruedas. Aún recuerdo todas las veces que tú le regañaste por eso. Quién diría que..."

El chico tuvo que hacer una pausa, evitando que las lágrimas resbalaran por sus mejillas.

- Nunca pensamos que nos va a tocar a nosotros. Lo vemos en la tele, nos cansamos de escucharlo en las noticias, pero jamás piensas que te vaya a tocar a ti. Puede que sepamos que nuestra vida va a acabar, pero nunca nos da por pensar en que pueda ser tan pronto- levantó la vista y se encontró con los ojos de la chica que disimuladamente se había sentado a su lado y cuyos ojos brillaban de tristeza- Yo... Yo, lo siento tanto. Fue una curva, solo deje de verle por unos minutos y supe que le había perdido para siempre.

Y ambos se fundieron en un abrazo de esos que ponen punto y final.

Los años y el dolor construyeron un muro que ambos amigos no supieron superar, el de la pérdida, el de un amor que se va, el de una amistad que no pudo sobrevivir a todo. A veces no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos y otras, aunque sepamos valorarlo, no nos damos cuenta de que podemos perderlo de igual manera.


martes, 21 de febrero de 2012

You know...


Sometimes things can go wrong, and you can think that all around you is going to fall down. And, sometimes, it's this way but the chance to see the light come when darkness exist. So...

take this bad moment and make it in a good one.
Good day, good month, good year, but first of all 
GOOD LIFE


Day turns to night, 
night turns to whatever we want
We're young enough to say

This has gotta be the good life
This has gotta be the good life
This could really be a good life


Got this feeling that you can't fight
Like this city is on fire tonight
This could really be a good life


A good, good life.

martes, 14 de febrero de 2012

Valentine's day


Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments. Love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove:
O no! it is an ever-fixed mark
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wandering bark,
Whose worth’s unknown, although his height be taken.
Love’s not Time’s fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle’s compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
If this be error and upon me prov’d,
I never writ, nor no man ever loved.

William Shakespeare


viernes, 10 de febrero de 2012

Stand up!

Que curioso es eso de caer y levantarse. Sí, he dicho curioso. Puede que a vosotros no os lo parezca pero a mi sí. Que ¿por qué? Pues, muy sencillo; porque nadie quiere caerse, pero solo cayéndonos sabemos mantenernos en pie.

Nosotros somos los únicos culpables de haber caído. Sí, puede que nos pusieran la zancadilla, pero quienes hemos tropezado hemos sido nosotros, por no esquivar el bache. Sí, una vez estemos abajo, en el suelo, alguien nos echará una mano para subir de nuevo, pero al fin y al cabo, somos nosotros quienes aceptamos o no esa ayuda.

En definitiva, que es curioso como todo al final termina en nosotros, nuestras elecciones, nuestras meteduras de pata y nuestras victorias. Ojalá que estas últimas sean las que más abunden.

Así que, para la próxima vez que caigais acordaros de que una vez en el suelo no se puede llegar más abajo, toca levantarse, sacudirse el polvo de la caída y caminar de nuevo.


lunes, 6 de febrero de 2012

Talk to the Moon

Esta noche hablé con la Luna, y me contó que normalmente se sentía muy sola. Me relató cómo cada día veía la esperanza de un nuevo compañero que cruzaba la pequeña distancia que la separaba del suelo, pero como todo aquellos deseos se quedaban vagando por el espacio-tiempo.

- Poca gente se atreve a llegar hasta la Luna- me dijo- Muchos tienen miedo de dejarse algo allí abajo al intentar llegar hasta aquí arriba. Muchos no vuelan por miedo a caer, pese a que tengan alas.

- Pero, tienes que entender que el salto es grande.

- Sí, lo sé. Pero volar es tan bonito que deseo que todos lo prueben. Sentir que puedes flotar pese a que todo lo que lleves encima pese una tonelada. Ser capaz de bucear por el cielo y pisar tierras extrañas.

- La verdad es que suena muy bien. Supongo que son los mayores los que menos se atreven a llegar hasta aquí.

- Y ¿sabes por qué ocurre eso?

- No, ¿por qué?

- Porque dejaron de soñar, dejaron de perseguir todo lo que deseaban por conformarse con lo que ya tenían. Ellos no pueden llegar a la Luna, pero no porque no puedan, sino porque no son capaces de verla siquiera.

- Vaya, que triste ¿no? A mi me encanta verte, sentarme a tu lado y charlar contigo mientras las estrellas parecen danzar a nuestro alrededor.

- Pues entonces nunca dejes de soñar, porque solo quien pone sus miras alto podrá ver más allá de lo que hay.


Sí, esta noche en sueños hablé con la Luna y le prometí que ni el espacio ni el tiempo conseguiría alejarme jamás de mis sueños.

domingo, 5 de febrero de 2012

Smile

Sí, precisamente es sonreír lo que yo no puedo parar de hacer. ¿Os ha pasado alguna vez que os levantáis con una sonrisa, que os dormís con una sonrisa y que os pasáis el día sonriendo? Pues eso es exactamente lo que me pasa a mi. No puedo dejar de ser feliz.

Es una sensación curiosa, como si nada pudiera echarte abajo, como si todo fuera maravilloso. Y es que además es cierto, nada puede hacerlo. No importan los cómo, ni los cuándo, solo importa la felicidad. Una de esas sensaciones que cuando llegan parece y esperas que se quede para siempre.

Sé que vosotros también sois felices. No estoy segura de si os habéis dado cuenta aún de toda esa felicidad que albergáis en vuestro interior, pero está ahí, esperando a que la encontréis.


martes, 31 de enero de 2012

It doesn't matter

Vivimos. Sí, es una frase corta, tan solo un verbo, pero qué podría ser más imprescindible. Eso es lo que hacemos; vivir. Y pobre del que aún no se haya dado cuenta.

Ahora bien, alrededor de esa afirmación hay muchas preguntas. Por ejemplo, ¿cómo? ¿Cómo vivimos la vida? O ¿cuándo? ¿Cuándo la vivimos al máximo? O ¿quién? ¿Quién la vive con nosotros? Será por preguntas. Otra cosa son las respuestas.

Os diré lo que yo pienso. La vivimos como podemos, intentando ser felices. Pero la felicidad es como las cosas que dejamos encima de la mesa, basta que lo tengamos enfrente para que no lo veamos. No solemos enterarnos hasta que nos estampamos contra ella, pero tenemos suerte, ese golpe no hace ningún daño, aunque sí algunos de los que le precedieron. 

La pasamos disfrutando cada instante, saboreando cada segundo, viviendo al máximo, que no al límite (aunque a veces también). Puede que ni nos demos cuenta, puede que no seamos consciente de ello, pero cada cosa que nos pasa nos lleva a ser quienes somos, a querer lo que queremos y a disfrutar de lo que ya tenemos. 

Y, con quién se podrá disfrutar mejor de todo ese bonito viaje de colores nuevos y aires distintos que con nuestra familia. Y por familia entiendo a todos aquellos que estuvieron contigo y te apoyaron, los que te hicieron sonreír y puede que llorar de vez en cuando, aquellos a los que, aunque no se lo recuerdes todos los días quieres de todo corazón y sabes que te quieren de vuelta, porque al igual que ellos estarán siempre contigo, tú siempre estarás para ellos.

Porque, sinceramente, no importa que nos ocurra, como estemos o que pensemos, no importa si el obstáculo es grande y aún menos si la alegría nos desborda, no importa ni cómo, ni cuándo, ni dónde, los nuestros siempre estarán ahí para recordarnos que solo estamos aquí para hacer una cosa, que nuestro cometido en esta vida se reduce a una simple palabra, que todo lo demás, todo lo que nos hace perder ese horizonte, no merece la pena. Y es que estamos aquí, para VIVIR.


sábado, 21 de enero de 2012

Fear

Puede que tengamos miedos a las grandes decisiones, eso no nos hace peores; nos hace humanos. Pocas cosas hay más características del ser humano que el miedo. Es el que te marca límites y levanta barreras. Te dice hasta donde puedes llegar. Eres tú el que debe demostrarle que eres capaz de más, de saltar cualquier muro, de esquivar cualquier contratiempo.

Lo cierto es que, pese a lo que creamos normalmente, si te paras a pensarlo descubrirás que no tenemos miedo de lo que sentimos, ni de lo que hacemos, ni de lo que deseamos. Tenemos miedo a como encaje eso con el resto, a la respuesta que recibamos de los que nos rodean, de los que nos importan. Vivimos fingiendo que nos dan igual las apariencias, lo que piensen de nosotros, pero nada de eso es cierto. Nos duele que alguien a quien queramos no nos acepte tal y como somos o nos rechacen por ser diferentes, por no seguir las modas ni los dictados de la sociedad o simplemente de que no nos quiera como nosotros lo hacemos. Podemos decir que no es cierto, pero nos duele, y precisamente a ese dolor es a lo que tenemos miedo. Tenemos miedo de que duela. Y no tan solo a nosotros, a veces nosotros somos lo de menos, sino a los demás, a esos que nos importan tanto que los anteponemos a nosotros mismos.

Pero ¿por qué tener miedo? Quiero decir, el miedo nos paraliza, nos deja estancados, débiles. Nos empuja y nos dirige a su antojo, hace lo que quiere con nosotros. Nos dice quienes debemos ser y que debemos querer, sentir y pensar. 

Con esto no quiero que deis por hecho que el miedo es malo, al contrario. Nos hace crecer, pero solo si conseguimos vencerlo; y no se puede ganar una batalla si ya la das por vencida. Aquí no se trata de ser pesimista ni optimista. La vida es demasiado imprevisible como para ponerle etiquetas, para pensar que todo es bueno o todo es malo. Lo único que puedes hacer es partir del no, de cero. El no es lo que tienes. No puedes perder un sí, porque no lo tenías. Y si eso es lo que tenemos, por qué nos da tanto miedo dar un paso más, arriesgarnos a conseguir todo partiendo de nada. Por lo que conlleva. Toda pregunta lleva asociada una respuesta de la misma forma que las acciones una series de reacciones. Y son exactamente esas, las segundas partes, las que nos dan miedo.

Pues ¿sabéis lo qué os digo? Que si el miedo puede con vosotros, si por miedo a las consecuencias no tomáis la decisión de hacerlo, de seguir adelante, que si os arrepentís por algo que no habéis hecho aún; merecéis quedaros con ese no que ya tenéis, por no arriesgaros a conseguir un sí a cambio.


Chapeau

sábado, 14 de enero de 2012

Do it!

Si supieras que todo lo que hicieras hoy te saldría bien, ¿que harías?
Pues sal ahí y ¡hazlo!



viernes, 13 de enero de 2012

Open your window

Hay mucha gente que está a nuestro lado. Quizás no les veamos en todo momento e incluso puede que pasemos una temporada sin ellos, pero siguen ahí. Para nosotros, por nosotros. Son nuestro todo y nuestro nada.

Muchas veces nos encontramos con situaciones confusas, en momentos en los que no sabemos que hacer, con más problemas de los que creemos poder manejar. Y es que normalmente se nos olvida algo muy importante: no estamos solos.

Sé que suena a película de terror, pero nada más lejos de la realidad. Esas tipo de cosas son aquellas que nos ayudan a ver quienes son los que debemos mantener a nuestro lado, los que nos muestran lo bueno en lo malo, la luz en la oscuridad. Sí, somos nosotros quienes debemos seguir adelante, pero sin ellos la tarea sería mil veces más pesada. 

A lo largo de nuestra vida entrarán muchas personas, unas formarán parte de ese grupo que se queda y otras del que se van, pero todos te enseñarán algo. Y recordar un hecho importante que yo misma he tardado en entender, las personas que más tiempo llevan en tu vida, no tienen porque ser las que se queden para siempre ni las que conozcas mejor. Si algo me han enseñado en este tiempo es que la vida siempre se las arregla para sorprenderte, tanto para bien como para mal.

Así que vive cada día como si fuera el último, pues alguno lo será, y cuida a los que te rodean como si fueran únicos, porque aunque tú a veces no te des cuenta, lo son.

Por último, solo quiero avisarte de que no olvides dejar tu ventana abierta pues, quién sabe si por miedo a que entre la luz dejarás de ver lo hermoso que es el mundo.


domingo, 8 de enero de 2012

You and me go masquerading

La gente bailaba despreocupada a su alrededor, como si se tratara de una bonita coreografía.

Planchó una vez más su vestido y se dirigió hacia un lateral de aquel enorme salón. Mientras se abría paso entre las masas, observó como todo estaba perfectamente decorado. Se imaginaba en la Venecia de hacía ya bastantes años, en una fiesta exclusiva, pero en una época completamente distinta.

No estaba muy segura de cómo sentirse. Aquellas máscaras convertían a sus propietarios en la personas que ellos quisieran ser. Por una noche toda esa gente podría convertirse en quienes más desearan, sin prejucios, sin tener que dar la cara. Lo cual, a su vez, incluía todo lo que no era nada bueno. Podías ser un ángel con aureola incluída, pero también el mismísimo diablo.

Ella por su parte había escogido aquella fiesta para decírselo. No le desvelaría quién era, no hacia falta, él por si solo lo descubriría, probablemente. Y luego, saldría corriendo. Sí, eso era lo que iba hacer. Y sin embargo, al mismo tiempo, deseaba que la viera, que supiera que era ella con toda seguridad. Pero, como tantas otras veces, era consciente de que no se trataba del momento más adecuado.

Recorrió de nuevo la estancia, pero esta vez solo le buscaba a él y una vez lo hubo encontrado, se acercó sigilosamente, dejando que la música absorbiera el eco de sus pasos.

Tan solo estaba a escasos metros de él cuando su corazón empezó a latir más deprisa y en su estómago comenzaron a danzar cien mariposas al unísono. Fue el momento perfecto para escuchar la balada que acababan de poner. Sus miradas se encontraron como en el más maravilloso cuento de hadas y sin siquiera tener que darse permiso uno al otro, empezaron a mover los pies al ritmo de la música que les mecía. Él creía no conocer a aquella hermosa chica a la que sostenía entre sus brazos y ella no podría haberle confundido con ningún otro. Bailaron pegados, apoyados el uno en el otro, sintiendo su respiración.

Una vez acabada la canción, llegó el momento de las confesiones. Ella se acercó a su oído y le dijo aquello que tenía miedo de sentir. Pronunció esas dos palabras, que pese a estar formadas por tan pocas letras, significaban más de lo que ninguno de los dos pudiera llegar a imaginar.

Y dicho esto, se dió la vuelta, respiró hondo y salió corriendo, tal y como tenía planeado. Dejó que sus pies la llevaran lejos, la sacaran de allí lo más rápido posible.

Lo había hecho, pese a que ahora saliera despavorida, lo había hecho. Y justo cuando estaba a punto de cruzar la puerta para llegar a la calle, justo entonces, una mano la agarró. Se dio la vuelta y le vio. En realidad no podía ver nada más que sus vivos ojos marrones, para algo llevaba una máscara, pero sin duda alguna era él.

Se subió su careta hasta que dejó de taparle la cara y acercó sus labios a los de la chica. Y justo cuando estaba a punto de besarla, se paró, la miró a los ojos y pronunció su nombre a modo de pregunta.

Y con él a tan solo dos centímetros, ella se quitó el antifaz y descubrió su rostro, sonrojado ante tal afluencia de sentimientos.

Por toda respuesta él sonrió y la besó.


Sin duda alguna se trata de una bonita historia, una de esas que no crees que podrán pasarte a ti, una de esas con las que piensas en la imaginación que poseen los que escriben. Pero, ¿y si te dijera que se trata de una historia real? ¿Y si te dijera que todo esto ocurrió en algún lugar no hace mucho tiempo?

Vale, esta vez no es cierto, pero recordar que en muchas ocasiones la realidad supera la ficción.

sábado, 7 de enero de 2012

Fairy tales

- Tú aún no puedes entenderlo.

- ¿Cómo que no? ¡Claro que puedo! No soy tonta ¿sabes?

- Sí, sé que no lo eres. No se trata de eso

- Y si no se trata de eso, ¿qué ocurre?

- Ves, esa sí que es una buena pregunta. Y ni yo misma que lo sufro, lo sé con exactitud.

- Eso no tiene sentido. Aquí la única tonta eres tú.

- Es verdad.

- ¿Sí? Y ¿por qué?

- Pues porque echo de menos algo que no tengo.

- Ves, lo que yo decía. Eres tonta.

- Muy bien. Y ya que las dos hemos llegado a la misma conclusión, ¿qué te parece si te leo un cuento y te duermes de una vez, pequeña cotilla?

- ¡Hey! ¡No me llames así!- el cuerpo de su hermana pequeña se pierde entre las sábanas y ella se sienta a un lado con "La cenicienta" entre las manos.- Hermanita, ¿te puedo hacer una pregunta?

- ¿Otra?- la mira como si estuviera cansada de tanto hablar, pero en realidad le encantan aquellos momentos que comparten antes de que se duerma.- De acuerdo

- ¿Te duele mucho?

- No lo sé. Sólo sé que duele. Bueno, eso y que se pasará.

- ¿Cuando?

- Cuando encuentre lo que ando buscando.

La niña asiente, pero aún tiene mil preguntas rondando por su cabeza. No entiende por qué su hermana dice esas cosas tan raras.

Poco a poco, van leyendo como cenicienta llega al baile, ve a su príncipe y pierde su zapatito de cristal. Es entonces cuando en la cabeza de la niña, todo encuentra sentido de repente.

- ¡Ah! ¡Ya lo entiendo! Tú eres como cenicienta. Estas tratando de encontrar al príncipe que tiene tu zapato de cristal ¿no?

La hermana mayor comienza a reír a carcajadas ante la idea de la pequeña.

- Sí, exactamente. Es eso lo que me pasa- dice ella aún con lágrimas en los ojos de tanta reír.

- Pues tú no te preocupes. ¡Yo te ayudaré a encontrarlo!- Y ambas se funden en un abrazo mágico.

Es posible que una no encuentre a su príncipe ni su zapato y la otra pronto dejará de creer en cuentos de hadas, pero hasta entonces solo existirán ellas y aquella fantástica promesa.


viernes, 6 de enero de 2012

Stop and look around

Seguramente algún día te hayas levantado con una sonrisa y te hayas acostando sin saber por donde empezar a pensar. Es muy posible que en más de una ocasión te hayas rendido ante todo lo que llegaba de golpe y hayas explotado. Que hayas pensado que quizás el destino o el cosmos o lo que sea podía fastidiar a alguien que no fueras tú por una vez.


Y es que ciertamente estas cansado de que todo empiece saliendo mal.
Quizás lo que te haga falta es pensar por un momento; no en lo mal que va todo, ni siquiera en lo mal que puede llegar a ir. No. Tienes que pararte a pensar en lo que ha pasado, sin más, sin matices ni colores.


Porque las cosas que te ocurren pueden parecer malas en un primer momento. Demasiado complejas y venir todas de una. Agobiarte tanto que no te dejan respirar. Y quedarse ahí dando vueltas y vueltas sin que te dejen en paz.


Pero lo cierto es que no se trata de como parece que son las cosas, sino de como estás tú dispuesto a verlas.

miércoles, 4 de enero de 2012

I'll be there for you

Ya sabéis lo que dicen: "Año nuevo, vida nueva". 
Pues no les hagáis ni caso.

Parece que cuando comienza un año se debe olvidar todo lo que ha ocurrido en el anterior, y no es cierto. Hay que recordarlo todo, tanto lo bueno como lo malo. 

Puede que ciertas partes sean dolorosas o nos cueste más asumirlas, puede que hayamos cometido muchos errores o hayamos tropezado demasiadas veces, puede que no queramos echar la vista atrás por mucho tiempo, pero es necesario.

¿Que por qué es necesario? Muy sencillo, porque precisamente en esos malos momentos, en esos días de debilidad, cuando no queríamos ver lo que estaba ante nosotros y solo deseamos llorar, siempre hubo alguien a nuestro lado. Siempre hubo un amigo que nos hizo reír, pese a que nosotros nos negáramos a hacerlo, nos escuchó una y mil veces aunque siempre dijéramos lo mismo, nos mostró que la vida es mágica y que seremos felices si realmente nos esforzamos en serlo, sonriendo, viendo el lado positivo, encontrado la nota de color.

Sí, con eso es con lo que hay que quedarse, con que estuvimos abajo así que estaremos arriba sin mucha tardanza, que caímos y encontramos una mano que nos ayudó a levantarnos, que lloramos pero hubo quién nos ayudó a secarnos las lágrimas. Y todo lo negativo, seguirá ahí, para recordarnos que sin cosas malas, no habría cosas buenas.

Y si nada de esto os convence, el tiempo se encargará de darme la razón. Porque esas personas no sólo están en los momentos malos, no. Esas personas, a las que sin saber muy bien cuando empezamos a llamar amigos, se quedan ahí para siempre.